Hace mucho tiempo ya… no no, eso suena a cuento infantil.
 
Érase una vez… ¡Pff! no, está peor. ¡Salva, piensa, piensa!.
 
Y bien, no recuerdo exactamente como fue ni cuando… una van blanca con vidrios ahumados, muchas bolsas, tres hombres… ¿secuestro?, no estoy seguro, no sé a donde llegué, pero ahí estaba, saliendo de una bolsa negra que me mantuvo por unos cuantos minutos sin visión alguna, solo escuchaba tres voces masculinas y pensé muy dentro de mi: ¡Madre mia, Michael Jackson y sus amigos!… y no fue así, gracias a Dios no fue así. Entre ellos murmuraban - "¿Qué haremos con él?, ¿donde lo dejaremos?" -, y una voz algo maracucha susurraba - "La bolsa le sienta bien" - y en medio de risas me sacaron de la bolsa para decirme simplemente "Salva, sé bienvenido a Bolsanegra"…. ¡Santo Dios!, ¡cuantas mujeres, cuanta cerveza, cuanta comida!, desde aquel día no quiero salir.
 
Muchos videos de Youtube que no me dejaban ver, muchos cuentos y chistes Geek que ellos entendían… luego todo cayó… ¡Juro por mi madre que no fui yo!. Todos pensaron, comenzando por JMiur: "¿Qué carajos borró ahora el Salva?"… y así estuvimos, yo por semanas, ellos por meses. El hosting en pocas palabras y muy gentilmente nos dijo que podíamos largarnos donde quisiéramos, no seguirían más… ¡y ahora el gran dilema!.
 
De las montañas con una túnica, un bastón, con mucha barba, y con unos zapatos Adidas… pero desgastados, veíamos a  San Nico guiando al rebaño, y nosotros con cara de WTF? nos quedamos callados hasta que nos dijo - "Vosotros estáis solos?, yo os acogeré" -. Santo remedio, una ayuda muy grande y una de la razones que ayudaron a seguir de pie.
 
No todo termina tan rápido.
 
Comida, bebida, hosting… pero nos faltaba algo: mujeres. Por supuesto, no era necesario para nosotros buscarla, era tan solo elegirla.
 
Armamos una mesa, tres sillas, mucha agua para no morirnos de sed y nos colocamos en plena avenida con un gran letrero que decía "Audición para American Idol, solo chicas". Muchas se acercaron, ¡montones!, pero solo una llamó nuestra atención, la única que no se nos acercó era la que nos interesaba. Y corrimos, esta vez sí corrimos a buscarla. Nos golpeamos, todo era en cámara lenta, gritábamos cosas que nadie entendía… una lucha por ver quien llegaba primero. Y ella ahí viéndonos, tan tranquila y campante, ¡era magnífica!. EL JEFE habló, la invitó, y aceptó. Sin saber su nombre aún se monto en la van, nadie la obligó. Y con una gran sonrisa, ¡una muy linda sonrisa!, se presentó como CaTa.
 
Y bien, yo me cansé. Pedí exclusivamente subir de puesto, ya no limpiaría más los baños… CaTa nunca lo hizo, pero había alguien que de vez en cuando se asomaba en la empresa a ver si alguno de nosotros algún día se disponía a atenderlo: simplemente era Fede.
 
Pensé que si lo atendería yo, entraría él a la empresa ¡y no tendría que limpiar más baños!… no fue así, Fede entró, y yo sigo limpiándolos. Por el hecho de que "él estuvo, pero se fue, volvió, se fue otra vez, y ahora volvió". En fin, los nuevos seguíamos siendo CaTa y yo.
 
Y todo volvió a la normalidad, yo seguí escribiendo, pero sinceramente, no era lo mismo sin la bolsa. Volvimos, esta vez más fuertes, más sanos, con más vitaminas, y muy bien acompañados:
Sin más que decir, me despido esperando que disfruten… o no, no lo espero, ESTOY SEGURO que disfrutarán de la bolsa.