Justo el viernes 27 de junio cerca de medianoche estaba siendo detenido por la Policía Metropolitana de Caracas. Fue un simple procedimiento nocturno, al ver tres jóvenes en un carro nos detuvieron, ordenaron que bajáramos del auto y simplemente revisaron nuestros papeles de identificación y también el interior del carro. De una noche que comenzó con muchos planes de fiestas, pasó a ser una de las noches más terribles que he vivido.

El problema fue conmigo, ¿la razón?, no tiene importancia ahora. “Cosas de muchachos” como dirían, eso sí, nada de sustancias prohibidas o porte de armas. Dos horas pasaron con 4 policías amenazándome de que me llevarían detenido a Zona 7, un lugar localizado cerca de los dos barrios más peligrosos de la denominada Gran Caracas.

Una sola llamada pude hacer y fue a mi hermana. Ella llegó al lugar donde me encontraba, y entre tanta insistencia logré que me dejaran ir a casa, con una sola condición: ellos no pasarían nada a despacho, pero mis padres debían reportarse. Y así fue, no tenía nada que temer al decirles a mis padres, mi único temor era que los funcionarios tenían número de mi casa y dirección. Así que desaparecerme por completo no era la idea y mucho menos lo correcto luego de haber dado mi palabra.

Las consecuencias de llevarme detenido esa misma noche era simplemente 96 horas de cárcel mientras investigaban el caso. Tan solo imaginen pasar semejante cantidad de horas junto a otros jóvenes que quizás hasta habían asesinado a otra persona. Sencillamente se acordó una reunión donde por agradecimiento tuvimos que dar miles de Bs, quizás puedan ser BsF, y de esta manera todo quedó ahí, no se pasó nada a despacho, no hubo necesidad de abogados ni nada al parecido.

¿Policía honrado?, diría que sí. El hombre muy gentilmente me regañó explicándome la gravedad del asunto “por más joven que sea y el motivo con que lo haga”. No me llevó detenido porque en realidad se dio cuenta que no soy un muchachito de la calle sino un simple muchacho de familia que esa noche, luego de tanto tiempo, salía con sus amigos.

Historia semejante sucedió el mismo viernes a un señor conocido de la familia, pero él no corrió con tanta suerte. Le sembraron droga, dólares y un arma, lo llevaron detenido a Zona 7 donde fue humillado. Este caso sí pasó a fiscalía, y la solución fue la misma. Simplemente se dieron cuenta que un señor de ya pasadas las cuatro décadas sin antecedentes penales era imposible que de un día a otro portara esta cantidad de cosas ilegales.

El mismo policía que me detuvo me decía “Siempre tienes que estar pendiente cuando un policía te revisa, ahora hay muchos que te siembran cosas ilegales para desgraciarte la vida”. Y es así, hay un plan denominado Caracas Segura donde así como policías honestos que me tocaron a mí habrán muchos otros que son todo lo contrario.

Por correo electrónico anda circulando un video bajo el título “Pela en Zona 7″ donde se muestra a un joven siendo humillado por policías que ‘jugaban béisbol’ con su cuerpo. Es un video algo fuerte, pero muestra la calidad de policías que existe en nuestro país.

En realidad ya no se sabe si temerle a un ladrón o a un policía…